María Stma. Madre de Dios.

La imagen de María Santísima Madre de Dios fue realizada por el imaginero veleño Israel Cornejo Sánchez en el año 2013. Es una imagen a tamaño natural, aprox. 165 cm de altura, con manos entrelazadas para tener una actitud orante y suplicante ante el Señor de la Humildad. Presenta la cabeza inclinada hacia la izquierda y mirada baja con rasgos semíticos con marcado rictus de dolor y belleza propia de la Madre de Dios. Cara ovalada con boca entreabierta con suspiro de exhalación, barbilla tersa, ojos hinchados por el llanto y cejas con forma de “S” que transmiten honda pena. Peinada con raya central con rodete en la nuca recogiendo el pelo y dejando ver los dos pabellones auditivos. Torso tallado con forma anatómica femenina y candelero de forma ovalada para ser vestida al gusto.

Tallada en madera de cedro, aparejada y estucada para policromía al oleo a usanza del siglo de oro, pestañas de pelo natural y lagrimas de cristal. Tiene un segundo juego de manos abiertas en actitud dialogante.

 

Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se el puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. (Lc 2, 16-21)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eres, la flor que renace,
entre estrellas y luceros,
esparciendo tu esencia
por la tierra y el cielo.

Eres, el amanecer celeste,
la semilla del anhelo,
el aliento que florece,
la ilusión que no perece.

Eres, la claridad de la noche.
El auxilio sin reproche,
la lágrima que se esconde,
en la tristeza mañanera.

Eres, la luz que se busca
bajo varales de plata,
y ese suspiro que delata,
tu tristeza que lenta muere.

Eres, el cobijo despretino
con destellos que rebosan,
y por las calles la más dolorosa
con espinas de triste lamento.

Eres, el amor que duele y quema,
la brisa, el pétalo y el sentir,
la Humildad y Silencio gentil
del alma que muere por Ti.

Al Dolor de la Madre de Dios.
D Miguel de la Torre Padilla. Humildad y Silencio 2014.

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